ACTIVACIÓN DEL CONSELL DE LA REPÚBLICA, EN SEPTIEMBRE

Torra y Puigdemont planifican activar este septiembre el Consell de la República.

Las iniciativas en clave de “procés”, que se reavivarán con el aniversario del 1-O, estarán condicionadas por el futuro incierto de la legislatura a causa de la negociación de los presupuestos.

El Consell de la República era uno de los compromisos incluidos en el acuerdo de legislatura firmado por Junts per Catalunya (JxCat) y ERC. El pacto se firmó el 8 de marzo, cuando Carles Puigdemont ya desistió de ser investido por el Parlament, pero las circunstancias -especialmente la detención del presidente al exilio en Alemania- obligaron a redefinir la estrategia y el calendario.

En todo caso, sin embargo, el Consell de la República sigue siendo un elemento relevante de la legislatura y, según diferentes fuentes consultadas por NacióDigital, Puigdemont y el presidente de la Generalitat, Quim Torra, preveen activarlo al septiembre.

La negativa de Alemania de extraditar al dirigente al exilio por rebelión y su regreso a Waterloo permiten que la estrategia exterior se pueda volver a poner en marcha.

Torra trabaja con el entrono de Palau y con Puigdemont la estrategia a seguir a partir del septiembre, que tiene cinco fechas marcadas: conferencia del presidente para trazar las líneas maestras de los próximos meses, Once de Septiembre, puesta en marcha de la Crida Nacional para la República, conmemoración del 1-O y debate de política general al Parlament.

En la conferencia de Torra, según indican varias fuentes sobiranistas, también se hará referencia al proceso constituyente, otro de los compromisos adquiridos con la CUP para conseguir su apoyo en la investidura.

Se da por hecho que la estructura del Consell de la República será privada y queda aún por definir cual será su vínculo con la Generalitat.

El Consell de la República, según consta en el pacto firmado por JxCat y ERC, tiene la siguiente función principal: “Debatir y promover las actuaciones necesarias para avanzar hacia el establecimiento de la República Catalana”.

Todas las fuentes consultadas señalan que todavía se debe definir el vínculo entre este organismo y la Generalitat, si bien se da por hecho que la estructura será similar a la de una fundación privada. Estará presidido por Puigdemont y tendrá siete miembros: tres a proponer por JxCat, tres nombrados por ERC y uno por la CUP. Uno de los encargos será, precisamente, definir el debates sobre el proceso constituyente.

Torra, en una reunión con la CUP al principio de su mandato, se comprometió a poner en marcha los trabajos de redacción de la Constitución catalana “lo antes posible”. El presidente de la Generalitat lleva semanas avisando que hay que crear las condiciones para promover un “nuevo 1-O”, y recientemente ya avió en una entrevista a la Agencia Catalana de Noticias (ACN) que serán necesarios “enormes sacrificios”.

En la Conferencia de septiembre, por otro lado, reclamará “organización y preparación” a la ciudadanía.

“Es un tema del cual se ha hablado poco, todos hemos de ser conscientes desde ahora que si pretendemos llegar a la independencia necesitaremos toda la fuerza y coraje, y hacer las cosas mejor que lo hicimos el octubre pasado”, insistió.

El diseño de la estrategia se hará a caballo entre Barcelona y Waterloo, campo base de Puigdemont desde el que continuará internacionalizando el “procés”. Las concreciones del “procés” deberían quedar reflejadas en el debate de política general, a principios de octubre, en plena recta final hacia el juicio contra los dirigentes sobiranistas que protagonizaron los hechos del octubre pasado.

“Volverá a haber una subida de la temperatura, como en el otoño pasado, con los efectos imprevisibles del juicio y de las posibles condenas”, pronostica un alto dirigente consultado. Hay otra variable que lo condicionará todo: saber si el Govern es capaz de aprobar los presupuestos. NI la prórroga ni unos nuevos comicios están descartados. Torra ni tan siquiera descarta su dimisión en caso que la ley más importante del año sea rechazada.

Juego de alianzas y los “tres momentos”.

Las cuentas, la elaboración de las cuales se acelera después de las presentación del plan de Govern -previsto para el septiembre-, marcarán el futuro de la legislatura. Torra quiere hablar directamente con la CUP, porque siempre ha considerado que el proyecte independentista “es de 70 diputados” y los continúa definiendo como socios prioritarios a pesar de haberse situado a la oposición. Los anticapitalistas, según fuentes parlamentarias, presionarán para incluir “partidas republicanas” concretas, al estilo de lo que pasó en las últimas cuentas aprobadas, en las cuales reclamaron fondos específicos para el referéndum. Será complicado, sin embargo, que den su apoyo, teniendo en cuenta que los avisos verbalizados por el mismo Carles Riera en los últimos meses.

Consciente de esta posibilidad, el Govern también tiene interés en sondear Catalunya en Comú Podem, que cuenta con ocho diputados, y diversas fuentes indican que no faltan dirigentes del ejecutivo que abren la puerta a hablar con el PSC. “A nosotros nadie nos ha venido a buscar”, puntualizaba este viernes Teresa Cunillera, delegada del gobierno español a Cataluña. La Generalitat y el Estado han reunido la comisión bilateral para intentar un nuevo clima de diálogo, pero las diferencias en aspectos nucleares -presos y referéndum- no auguran acuerdos inminentes. De hecho, Pedro Sánchez admite que en los próximos dos años no se resolverá el caso catalán y, quizás por eso, insiste que no pretende abrir nuevas vías judiciales para combatir el independentismo, como desea el PP.

Torra identifica el juicio contra la cúpula del “procés”, las municipales y unas futuras elecciones catalanas como momentos propicios para avanzar hacia la República.

El nuevo líder de los conservadores, Pablo Casado, ya ha advertido que aportará por un nuevo 155 en el caso de que Torra y Puigdemont apesten por una estrategia de confrontación, pero de momento Sánchez aspira a encarrilar una nueva etapa de diálogo. En paralelo, eso sí, los dos presidentes – así se les llama abiertamente a Palau y en el respectivos entornos- trazan un plan de tres “momentos” que pueden llevar a la República: el juicio contra la cúpula del “procés”, las elecciones municipales del 2019 y unos futuros comicios al Parlament el reto es, dicen en el Govern, “interiorizar” las lecciones del pasado año y preparar el choque con mayores garantías sin abandonar la bandera de un referéndum acordado.

Noticia original – Nació Digital (04/08/2018)

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